A Lauren Fisher le encanta correr por el prado, trepar a los árboles y jugar a saltar a la cuerda con sus amigas. Siempre regresa a casa con varios cortes y moratones. Sin embargo, basta con un baño rápido y una pequeña charla de su madre para que, a la mañana siguiente, vuelva a salir y a hacerlo todo de nuevo.



